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La Vespa no deja de estar en boga

La Vespa no deja de estar en boga

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El club El Avispero mantiene viva a una motocicleta que se adapta a las necesidades y gustos de personas de diferente época.

Todos los jueves por la noche, en las calles de la capital suenan los motores de las clásicas motocicletas Vespas. Algunas son restauradas, otras son nuevas, pero todas unen a un grupo de amigos que tienen el mismo amor por estos scooters. Se trata de los integrantes del club El Avispero, que tiene 11 años de existencia.
A este grupo del mundo tuerca y motociclístico los mueve su pasión por el diseño de esta firma italiana. Carlos Echeverría, presidente del club, considera que la gente opta por una Vespa -entre varias marcas de scooters- por su forma clásica y su historia.
Vespa se fundó en 1946, después de la Segunda Guerra Mundial, y enseguida se convirtió en un ícono de innovación. El creador de este vehículo funcional, aerodinámico y simple fue Corradino d’Ascanio, ingeniero de aviación.


“Al observar las sinuosas líneas del primer prototipo de scooter (MP6) y escuchar el zumbido de su motor de 98 cc, Enrico Piaggio (propietario de la marca quien encargó la creación de un vehículo para viajes individuales) no pudo evitar exclamar: «¡Suena como una vespa!» (avispa)”, detalla la página oficial de la marca al contar la historia de esta motocicleta.
Echeverría asegura que en los años 50 empezaron a llegar estas motos a Ecuador. Los sacerdotes salesianos fueron quienes principalmente las traían. En el país -recuerda- se usaban sobre todo para mensajería.
Lo que busca El Avispero es retomar la marca que con el tiempo fue desapareciendo en el país. Además, mantener una amistad entre los apasionados de la Vespa.
No solo su diseño clásico es lo que les atrae a estos motociclistas, sino también la posibilidad de restaurarlas. Los amantes de las Vespas las han encontrado arrumadas y bastante deterioradas en los patios de casas, en gallineros, en haciendas y en mecánicas. Otras, en mejor estado, las adquirieron en remates de varias instituciones públicas.
En una reconstrucción nada es fácil, se necesita gusto y paciencia, y eso es justamente lo que más les atrae a los aficionados. “Cuando reconstruimos una moto nos volvemos unos niños. Es como cuando te regalan algo que ansías. Cuando encontramos una pieza de una de nuestras motos nos llena de satisfacción. Y así poco a poco vamos completando las motos”, cuenta Echeverría.
A su criterio, las Vespas clásicas tienen varias bondades como un motor de 200 y enfriamiento por aire. Las motos actuales, asegura, son automáticas y -sobre todo- no tienen complicaciones. “La gente puede comprar una Vespa nueva. Pero lo bonito es restaurarlas, buscar sus partes y hacer mecánica”, comenta.

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“Son fierritos que se mantienen vivos y te permiten restaurarlos y moldearlos a tu gusto. En cada Vespa que vas restaurando está parte de tu vida”, cuenta Andrés Dávila, miembro de El Avispero.
Buscó por todo el país una Vespa. En 1997 obtuvo una en un remate de Correos del Ecuador. Poco a poco la fue arreglando. Actualmente tiene 4 motos, la más antigua data de 1961. Cree que algunos de sus beneficios es que no consumen mucha gasolina, se puede pasear por toda la ciudad y se puedes estacionar en cualquier parte.
“Mi pasión por las Vespas es innata. Recuerdo que los trabajadores de la Empresa Eléctrica y Correos del Ecuador siempre se transportaban en estas motos. Este modelo siempre me sacaba una sonrisa”, dice Dávila.
El gusto por esta moto clásica va más allá de su reconstrucción, a Echeverría le atrae incluso el olor que emana. “La combustión que existe entre el aceite y la gasolina emite un olor especial que a los amantes de las Vespas nos gusta, nos da la sensación de ese motor antiguo”, asegura.
El Presidente de El Avispero explica que las motos antiguas tienen un motor v200, un motor clásico de pistón y al ser de dos tiempos la lubricación es de diferente manera. Al momento de la combustión se tiene que quemar aceite y gasolina: por cada galón de gasolina se colocan 5 mililitro de aceite de dos tiempos. Las motos nuevas funcionan con gasolina, tienen un motor a combustión de cuatro tiempos, incluso los motores nuevos son a inyección.
Antes el 100% de las motos que rodaban con el club eran reconstruidas. Pero, actualmente el 90% usan ya Vespas nuevas.
Jorge Vinueza, por ejemplo, tiene una Vespa del 2015. Buscó por mucho tiempo modelos antiguos, pero nos los encontró. Sin embargo, le encanta que, aún siendo una moto moderna, su estructura y su estilo es clásico.
“La Vespa ayudó a movilizar a Italia después de la Segunda Guerra Mundial. Siempre me han gustado los vehículos que ayudaron a resurgir a la humanidad”, cuenta Carlos Flores, también miembro del club. Asegura que además es un apasionado por los motores enfriados por aire.
Flores tiene una Vespa del 2017 con un diseño típico de hace varias décadas. La adquirió porque buscaba una alternativa de movilización más económica. Su moto se llenaba con $ 5 y le rendía 180 kilómetros por tanque.
“Vespa ha podido interactuar con el espíritu de la época, sin importar la época, y a menudo de una manera única”, detalla el portal web de la marca italiana.
Otra de las bondades de la Vespa que llama la atención a los motociclistas es que la velocidad que alcanza no excede los 100 kilómetros por hora (km/h). Una Vespa antigua llaga entre 40 a 80 km/h. Es una motocicleta que da seguridad. El ir despacio le permite al conductor disfrutar del paisaje, sobre todo en los paseos que El avispero organiza.
Antes de la pandemia, el club viajaba una vez cada dos meses. Bajo el lema “nadie se queda atrás”, la velocidad en los viajes no excedía los 60 km/h. Además, como es una moto un poco más sencilla es más vulnerable a ciertos daños, cuando una de ellas se daña todos colaboran en la carretera para arreglarla.
Esta pasión no está solo en Ecuador. Existe el Vespa World Club y el Vespa Sudamerica Club a los que El Avispero está afiliado.
“Tener una motocicleta es una forma de vivir. Andar en una moto te cambia la vida completamente. Y para quienes manejamos una Vespa es el amor a la marca”, dice Echeverría.

DATOS CURIOSOS


Se puede obtener el registro de autenticidad de una Vespa solicitando información de los archivos históricos de la fábrica a través de su portal web.
La marca italiana cuenta con una Vespa eléctrica que se mueve sin emitir sonidos.
El club El Avispero también hace ayuda social a la comunidad, como colaborar con los centros de acogida de niños y niñas en estado de vulnerabilidad al inicio de clases.

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